PERDERLO TODO MENOS LA SOLEDAD
Por
Carmen Zavaleta
El
otro día saliendo del teatro me sentí como una ballena, pero no como un cetáceo
cualquiera: como la Ballena 52 Hertz, espécimen conocida como la ballena
solitaria debido a que su canto no empata con el resto de su especie y que
busca eternamente una pareja. La sensación de lo cercano que podemos llegar a
estar de la soledad y de ser seres únicos inmersos en nuestros propios mares se
lo debo a la joven actriz y dramaturga Valeria Fabbri,
quien con sus pocos años y su pluma es una de las promesas más energéticas de
nuestro teatro.
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Fotografía: Lord Comepiña, Mariela Mexia y Estudio Alós Ponce |
Fabbri se dio a la tarea de escribir
Perderlo todo menos la soledad, una obra que es una
bella y sólida experiencia escénica. La puesta es co- producción 20018 -2019
del Teatro La Capilla, está dirigida
por Cecilia Ramírez Romo,
cuenta con la escenografía de Fernanda García
y Sergio López Vigueras, la iluminación también de Vigueras; el diseño sonoro de Xicoténcatl Reyes y las actuaciones de Miguel Flores y Paulina Méndez.
El
texto de Fabbri es
contundente: se trata del recorrido entre la vida y la muerte de “Macarena” una
joven de 17 años y “Florentino” un hombre de 81, quienes se encuentran en la
estación del metro Zócalo en circunstancias que los llevarán a hablar de sus
vidas, sus más profundas creencias, Dios, la soledad y la vida de la Ballena
52.
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Fotografía: Lord Comepiña, Mariela Mexia y Estudio Alós Ponce |
La
autora es ingeniosa y nos abre espacios irreales por los que transitan los
personajes permitiéndonos preguntarnos qué es lo que desean o a dónde van, lo
que mantiene el interés en la puesta. No hay que perder de vista que hace poco,
Valeria presentó “Hoy se murió mi tortuga” (puesta que actualmente se encuentra
en temporada en el Teatro El Galeón), un texto de su autoría que también aborda
la muerte y la separación. Ahora regresa al tema y en el caso de “Perderlo
todo…” también aborda los feminicidios; el discurso es sólido la mayor parte
del tiempo, pero flaquea al final al acercarse peligrosamente al panfleto.
En
“perderlo todo… “la actriz comparte la escena con el maestro Miguel Flores, la combinación es perfecta. El trabajo de
Miguel junto con Valeria
nos permite escuchar un concierto delicioso de voces, cuyo objetivo es
adentrarnos a la ficción, mientras se comunican entre ellos nos involucran a
los espectadores. Ambos son acompañados por el trabajo corporal de Paulina Méndez. Bajo el ojo de la directora Cecilia Ramírez Romo las acciones conforman
un juego acertado que mucho depende de la exactitud del actor y las actrices en
escena.
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Fotografía: Lord Comepiña, Mariela Mexia y Estudio Alós Ponce |
Finalmente,
la escenografía está compuesta de rampas y tubos metálicos que juntos nos
proponen un mundo oculto, como comenté al inicio el cuadro escénico junto con
el diseño sonoro crean una experiencia estética bella que entra por los ojos y
los oídos, lo que no resulta extraño pues los sentidos es uno de los temas que
más abordan los personajes en la historia: los ojos, el ver, el olfato.
Perderlo todo menos la soledad es
una buena experiencia teatral.
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