Seducción y amor

El Pescador y la Petenera, palabras que unen cuerpos



La otra noche en el teatro me habló una sirena, el encuentro no fue raro porque siendo el escenario lo que es uno puede esperar cualquier cosa. Fue una reunión grata y aplacible; a pesar de que los relatos de la criatura estaban cargados de pérdidas, como la vida misma. La Sirena, conocida como Petenera estaba acompañada por un Pescador y un músico, los tres habitaron el espacio.


Presentada por Teatro de Quimeras, escrita y dirigida por Martín López Brie, El Pescador y la Petenera es una puesta atractiva construida por el trabajo del autor, de la actriz Sofía Beatriz López y la interpretación musical de Gabriel Rojas Niño.

Los aciertos son muchos. A López Brie lo conocemos, es un dramaturgo y observador agudo a quien le gusta provocar, siempre argumentando desde la teoría y la práctica, una voz que no se queda callada. Ver sus apuestas escénicas es un ejercicio interesante, da gusto comprobar que su trabajo es minucioso.



El montaje está integrado por dos monólogos que giran en torno a la seducción y el amor, expuestos con una dramaturgia clara, progresiva y sin vueltas de tuerca.


Los personajes existen salpicados de violencia, de muerte, de sicarios, de corrupción, de esperanzas perdidas y en medio de relaciones que son resultado de su pasión, definidas por la sociedad, por su contexto. Aquí la violencia a mujeres y hombres o la prostitución están a la orden del día, con ellas el dramaturgo presenta una sutil comedia de horror.


Sofía Beatriz da vida a los personajes a través de la corporalidad, la voz y una máscara, elementos que conviven adecuadamente. El movimiento está claramente inspirado en las danzas hindúes (a cargo de Sak- Nikté Romero, por supuesto), segmentando las manos, los pies, sus flexiones, los dedos y la cabeza, que se unen en el cuerpo de una tersa sirena.



La creación y el uso de la máscara (en el que intervinieron Alicia Martínez Álvarez, Yadira Pérez Esteban, Patrick Pasquier y Martín Pérez) trasmite intenciones que son acompañadas por el trabajo vocal (asesorado por Muriel Ricard).


Por otro lado, la interpretación musical a cargo de Gabriel Rojas Niño se compone de huapangos tradicionales y piezas originales que completan los relatos. Todo el tiempo músico y actriz se comunican y están al pendiente del desarrollo de la puesta.



El pescador y la Petenera se estrenó el pasado mes de febrero, el trabajo es joven y tiene un camino sólido que recorrer. Le recomiendo verla, no sólo conocerá historias de amor que nos cuestionan el riesgo que corremos al intentar ser aceptados, deseados y queridos, también nos recuerdan realidades nacionales que definen nuestro día a día y nos permite disfrutar un montaje donde las técnicas empleadas conviven y desembocan en una propuesta íntima que responde a los objetivos de la Compañía de Quimeras.

                                                                 Realizada por Carmen Zavaleta


Comentarios