EL PESO DE LAS HORMIGAS

 Farsa satírica que aborda la ansiedad, el miedo y la ecoviolencia.

POR: Dalia De León Adams

 

Se trata de una de las dramaturgias del canadiense David Paquet —ganador del Premio Gobernador General 2010 y del Premio Michel-Tremblay—, presentada en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón con traducción del maestro Boris Schoemann, quien además actúa con la naturalidad y gran capacidad histriónica que lo caracterizan. Una producción de Teatro-UNAM bajo la dirección escénica de la destacada Angélica Rogel.



La puesta en escena refleja el lado oscuro de la sociedad humana, que cada vez se vuelve más irracional, carente de empatía, atrapada en un mundo superfluo y sin valores reales, que se mueve casi como autómata apoyando la injusticia y el absurdo.


La obra cuenta con un sólido reparto estelar integrado por Boris Schoemann, Mahalat Sánchez, Mariana López-Dávila y Germán Bracco. El elenco da vida a diversos personajes en un género de comedia con toques de humor negro, si bien la temática aborda una problemática de fondo absolutamente contundente: el deterioro ambiental, el futuro incierto y la deshumanización que amenaza con consumirnos.

A modo de sinopsis, la cartelera presenta la siguiente descripción:

EL PESO DE LAS HORMIGAS es una delirante comedia juvenil que, a través de dos adolescentes —Jeanne y Olivier—, enfrenta temas como la decadencia del sistema educativo, la falta de empatía, la necesidad de validación y la frustración ante las exigencias del mundo contemporáneo. Cuando parece no haber futuro, estos dos jóvenes se enfrentan a unas elecciones escolares que transforman su manera de ver las cosas. Una obra cargada de humor satírico que se permite tocar el dolor para dar paso a la esperanza.

Se trata de un montaje teatral complejo de escenificar, dados los numerosos cuadros que exige el texto; sin embargo, la directora escénica Angélica Rogel los enmarca con gran destreza, apoyada en las sólidas actuaciones y en un vestuario y utilería de cambios ágiles que permiten al espectador seguir el ritmo sin distracción.

El peso de las hormigas también cuenta con la participación del músico Yayo Villegas y con breves intervenciones cantadas —oportunas y pertinentes, sin convertir la obra en un musical— que refuerzan con precisión cada escena.

Su título resulta singular y de múltiples lecturas: alude a la capacidad de la hormiga de colaborar colectivamente, a la aparente insignificancia de este insecto en el planeta y, al mismo tiempo, al enorme peso que alcanza su unión. Es también una metáfora del ejemplo que deberíamos seguir: la fuerza reside en la conciencia individual y colectiva, sin esperar a que un gobierno, un político o un líder resuelva lo que nos corresponde a todos.

En definitiva, es una puesta en escena inteligente que invita a la reflexión y a una convivencia más empática. Aunque en la conferencia de prensa se recomendó especialmente para adolescentes, en mi opinión debería ser vista por todas las generaciones que aspiren a un mundo mejor a través de la cooperación.

El peso de las hormigas se presenta en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural UNAM, de jueves a domingo. Los jueves, la entrada tiene un costo especial de $30 pesos para la comunidad universitaria.

 


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