Por
Verónica Mastachi
La violencia, cuando se vive de manera circular, es
decir, cuando se decide no salir de ella y mantenerse envuelto en crueldad
dando vueltas sin salida, se convierte no sólo en una cárcel autoimpuesta, sino
también en un motor que se impulsa por dolor, lo cual corresponde un acto de
psicopatía voluntaria.
Al menos esa es una de las ideas con las que salí
después de ver Podcast, un unipersonal producido por la compañía teatral La Jamaica,
escrito y dirigido por Iván Sotelo y
protagonizado de forma muy valiente por Nahuel
Ruiz Ocampo. Y decirlo así créanme que no es algo
simple: esta puesta en escena tiene incluso advertencia de discreción para el
público asistente por su contenido explícito en materia de violencia física y
sexual.
Se trata de la historia de un hombre joven que se presenta como un creador de contenido a quien le gusta relatar historias sobre crímenes verdaderos, quien no tarda mucho en mostrar sus verdaderos colores. Oscuros es decir poco o casi nada. La puesta en escena, que cuenta con un diseño sonoro exquisito a cargo de Jorche Martínez, nos lleva casi de inmediato a la comisión de actos inimaginables que, en mi opinión, no es posible justificar con abusos experimentados en la infancia, ya que si bien se podría comprender el origen que gestó su brutalidad, lo que es inexplicable es cómo alguien consideraría que haber sido violentado de niño sería un argumento válido para lastimar a alguien más.
Y que, ante el auge de productos de entretenimiento
que se especializan en el tema del true crime, este individuo haya
encontrado el nicho perfecto no sólo para darse ideas sino para alimentar su
hambre de atención, es ya de plano un giro inesperado que espero no les esté
arruinando las ganas de ir a verla sino que, al contrario, les anime a darse el
valor para adentrarse a los confines de la violencia en una historia planteada
de manera inteligente, sino que también les haga cuestionar sus consumos,
porque eso fue lo que me pasó a mí.
Como socióloga especializada en cultura, enfoqué algunas de mis investigaciones en el consumo cultural y en el concepto del crimen. Por eso es que, de cierta forma, me volví “inmune” ante la sordidez de los casos reales que muchos creadores de contenido y podcasts exponen de maneras creativas para darlos a conocer y, en el mejor de los casos, que no se repitan y el público se sensibilice ante lo inhumanos que pueden ser los criminales. Sin embargo, hay que reconocer que no siempre va a ser así, y es lo que Podcast propone de manera puntual. Otra cosa que también cuesta aceptar pero que sin duda es la realidad, es que la oferta siempre obedecerá a la demanda, así que entre más consumamos este contenido, más se seguirán creando espacios para encontrarlo. Esto es todo un tema.
En las propias palabras de Iván Sotelo,
“no queremos que les guste la obra, pero sí queremos que los ponga a pensar y
que se vayan con muchas preguntas”. Así que, si son como yo y son asiduos a
este tipo de contenido, ya sea en formato de audio o de video, en ficción o
basado en la realidad, anímense a ir a ver Podcast para entrarle de lleno a la
autocrítica de nuestros propios consumos. Yo los espero del otro lado, siendo
más consciente de lo que considero “entretenimiento” porque mi cerebro también
necesita descansar de la noción de que vivimos en un mundo sin esperanza.
Podcast está presentándose en el foro principal del Foro Shakespeare los martes a las 8:30 de la noche y estará en cartelera hasta el 28 de abril. Es para mayores de edad, así que vengan preparados para todo y aun así, les aseguro que no saben lo que les espera. Los boletos pueden adquirirse en taquilla y también en la página del foro.
Gracias a Sandra
Narváez por la invitación y las facilidades para la
realización de esta reseña.




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