Por Carmen Zavaleta
Cuestionar el poder, los aparatos represores de los
gobiernos y los individuales- esos que se ejercen sobre una persona a
otra- es una tarea obligada que pocos creadores miran de frente, uno de
ellos es Víctor
Weinstock quien en su más reciente
puesta Obra negra. Mecánica de poder, expone juegos políticos que arrollan a más de uno, una y
une.
Al frente de un grupo de jóvenes actrices y actores, Weinstock nos propone una trama que juega a ser un reality show en
el que incluye fragmentos de números de comedia musical y miradas voyeristas a
una célula de connacionales que secuestra a un gringo casi adolescente.
Une maestre de ceremonias da la bienvenida al público, en
cascada conocemos al gringo secuestrado, una pareja sentimental heterosexual
encargada de custodiarlo; una joven gringa que busca a su par y termina
enamorándose; una mujer empoderada rebosante de sexualidad y su esposo que se
presume todopoderoso.
Deseos y exacerbados y reto actoral en la
escena
Cabe resaltar que el equipo va más allá de la escena pues también son los responsables de la producción, la coreografía, el diseño de maquillaje, el diseño sonoro, la edición sonora, la escenografía y vestuario, que un grupo de jóvenes diseñe la totalidad de su trabajo escénico es una experiencia fundacional que sin duda les permitirá observar y crear el teatro como un convivio pleno de responsabilidades y colaboración.
Fotografía: Cortesía Prensa
En escena… Entraña Teatro es una compañía creada en el 2019 que a la fecha está
logrando un camino sólido y constante. Su primer trabajo fue El dios del
dinero de Luis Ayhllón y se presentó en el 2023; recientemente realizaron
una primera temporada de Bzzz. El desamparo de los cerdos en el Teatro El Milagro. La obra escrita por Aldo Martínez Sandoval y dirigida e interpretada por Alexis Briseño Jaramillo y
Emmanuel Pavía abordó las aventuras y pesares de un grupo de niños que quedan
atrapados en una isla al borde del fin del mundo. El grupo creó un montaje
interesante y lleno de energía basado completamente en el cuerpo, la voz y la
presencia de los intérpretes quienes a manera de canon dieron vida a un grupo
de diversos personajes.
Uno de los rasgos de la dramaturgia de Aldo Martínez
Sandoval es arrancar desde un aparente
realismo que gradualmente abre puertas que transitan entre el inconsciente y lo
onírico, Bzzz, no es la excepción y la
conjunción con los actores permeó a la obra con tintes de un laboratorio vocal
y corporal en el que los sentidos jugaron un papel fundamental. Ojalá pronto
vuelva esta puesta en escena.
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