Obra negra. Mecánica del poder.

 

Por Carmen Zavaleta 

 

Cuestionar el poder, los aparatos represores de los gobiernos y los individuales- esos que se ejercen sobre una persona a otra- es una tarea obligada que pocos creadores miran de frente, uno de ellos es Víctor Weinstock quien en su más reciente puesta Obra negra. Mecánica de poder, expone juegos políticos que arrollan a más de uno, una y une.

 

Fotografía otorgada por prensa

Al frente de un grupo de jóvenes actrices y actores, Weinstock nos propone una trama que juega a ser un reality show en el que incluye fragmentos de números de comedia musical y miradas voyeristas a una célula de connacionales que secuestra a un gringo casi adolescente.

La estructura de la puesta no es sencilla y supone un reto de interpretación para el elenco y de atención para el público pues propone una estética basada en el cómic y en el cine negro, que lleva a las y los protagonista a explorar rasgos del expresionismo, mientras nos recuerdan las relaciones establecidas entre México y Estados Unidos.

 

Une maestre de ceremonias da la bienvenida al público, en cascada conocemos al gringo secuestrado, una pareja sentimental heterosexual encargada de custodiarlo; una joven gringa que busca a su par y termina enamorándose; una mujer empoderada rebosante de sexualidad y su esposo que se presume todopoderoso. 



Deseos y exacerbados y reto actoral en la escena 


Las y los personajes se descubren como arquetipos, modelos de comportamiento del inconsciente colectivo que develan deseos exacerbados y frustraciones. Durante el desarrollo de la obra se devela que cada uno es amedrentado por su compañero o compañera; el mensaje de Weinstock como autor hace hincapié en que nadie está libre de ambiciones, ni batallas y muchas veces ejercemos el poder sobre los que consideramos más débiles, dependiendo del sapo es la pedrada. 

 Otra de las aristas del discurso es la posible lectura desde el público al personaje del joven gringo secuestrado quien representa el ideal inalcanzable de cualquier sueño permeado de capitalismo, sistema económico que aún es dominante y que involucra al estado y las empresas privadas, la desigualdad social y el daño ambiental.

 El reto actoral es grande, el elenco es joven y es notorio su entusiasmo; sin embargo, cada quien cuenta con distintos registros de actuación y energía, sin duda con el correr de las funciones el equipo se irá consolidando en la escena, pues su tarea no es sencilla: se trata de dar vida a emociones intensas de manera subjetiva y subrayando el pesimismo que permea a la sociedad.


 Cabe resaltar que el equipo va más allá de la escena pues también son los responsables de la producción, la coreografía, el diseño de maquillaje, el diseño sonoro, la edición sonora, la escenografía y vestuario, que un grupo de jóvenes diseñe la totalidad de su trabajo escénico es una experiencia fundacional que sin duda les permitirá observar y crear el teatro como un convivio pleno de responsabilidades y colaboración.

 Los intérpretes son Daí Noriega, Astrid Malinaly, Chris Miilán, Gabael Taylor, Tania Sanqueit, Alejandro Guerrero y Selva Betania Fonseca. Las funciones son en el Foro Shakespeare (Zamora 7, colonia Condesa), los lunes a las 20:30 h; 90 min.  15+, Localidades $400. Boletos en taquilla y boletos.shekespeareycia.com Hasta el 1 de junio. 

Fotografía: Cortesía Prensa 



En escena… Entraña Teatro es una compañía creada en el 2019 que a la fecha está logrando un camino sólido y constante. Su primer trabajo fue El dios del dinero de Luis Ayhllón y se presentó en el 2023; recientemente realizaron una primera temporada de Bzzz. El desamparo de los cerdos en el Teatro El Milagro. La obra escrita por Aldo Martínez Sandoval y dirigida e interpretada por Alexis Briseño Jaramillo y Emmanuel Pavía abordó las aventuras y pesares de un grupo de niños que quedan atrapados en una isla al borde del fin del mundo. El grupo creó un montaje interesante y lleno de energía basado completamente en el cuerpo, la voz y la presencia de los intérpretes quienes a manera de canon dieron vida a un grupo de diversos personajes. 

Uno de los rasgos de la dramaturgia de Aldo Martínez Sandoval es arrancar desde un aparente realismo que gradualmente abre puertas que transitan entre el inconsciente y lo onírico, Bzzz, no es la excepción y la conjunción con los actores permeó a la obra con tintes de un laboratorio vocal y corporal en el que los sentidos jugaron un papel fundamental. Ojalá pronto vuelva esta puesta en escena. 

 

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