Pase de lista: Con rabia en los ojos y un mismo latido.

 

Por Verónica Mastachi

 

Cuando los espectáculos musicales son diseñados con un propósito digno merecen toda nuestra atención. Eso es lo que Pase de lista representa en estos tiempos actuales, tan violentos como los que se vivieron hace 58 años, el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas: un acto honesto de remembranza y de exaltación de la lucha que no debemos olvidar.



En esta ocasión me permití dejar libre a la socióloga en mí para escribir esta reseña porque no hay enfoque más idóneo para analizar el tema que trata esta obra de teatro independiente.

¿Por qué es nuestra responsabilidad mantener vivo el recuerdo de esta desgracia? En primer lugar, porque fue nuestro gobierno el que desencadenó la furia del fuego de balas en contra de quienes representaban el futuro del país y eso nos marcó para siempre. Nunca más hemos vuelto a atrevernos a protestar de esa manera, tan auténtica y tan lejana a intereses corrompibles. Habrá quienes digan, con razones quizá justificables, que el pliego petitorio de las y los estudiantes no tenía validez real en un hervidero político tan sucio como el que se vivía bajo la lupa de lo que sería un evento de escala mundial que simboliza la competencia pacífica entre naciones. Sin embargo, eso jamás explicará lo que aquel presidente asesino ordenó y celebró como un acto necesario.

Nada más incongruente que eso. Vestir de necesidad el ataque a nuestros jóvenes mexicanos, para que los jóvenes de otros países pudieran venir a demostrar su destreza. Y no fue culpa de los atletas, pero tampoco se puede culpar a los universitarios porque ellos no llevaron los tanques que rodearon la plaza, ni infiltraron militares “halcones” haciéndose pasar por jóvenes provocadores en medio del mitin. Si de algo pecamos cuando somos jóvenes, es de ingenuos, y ésa podría decirse que fue la única falta de quienes murieron en la masacre más infame de la historia mexicana. Creyeron que no les pasaría nada y les pasó lo que menos esperaban.

En segundo lugar, porque sigue siendo nuestro gobierno, aunque no sea del mismo partido pero que a todas luces parece de la misma calaña, el que nos pone en el ojo del francotirador al intentar callar las voces de los reclamos que piden justicia por los actos criminales que se cometen día a día contra niños, jóvenes, mujeres y hombres en todos los rincones de nuestra nación, a causa de la violencia promovida por el narcotráfico y de los desastres ambientales provocados por las obras de infraestructura que nadie pidió. Parece que no podemos reclamar nada ni opinar en contra, o eso es lo que quieren que pensemos, imbuidos de miedo.

En tercer lugar, porque como país no podemos, ni debemos, permitirnos que la matanza del 2 de octubre sea vista como un hecho aislado. No fue un exabrupto. No fue un error. Fue un acto calculado internamente y avalado internacionalmente. Como la inacción tras el sismo de 1985, y como tantas otras veces que el gobierno mexicano ha preferido quedar bien con los de afuera antes que protegernos, como si fuera gracias a los extranjeros que nuestra nación existe.

No. México existe por los mexicanos. Resistimos porque amamos a nuestra tierra, que llevamos con nosotros en el pecho y en la voz y en los pies a donde quiera que vayamos. Esto es lo que Pase de lista me generó desde el primer segundo de la puesta en escena. Jóvenes de distintos orígenes levantando el grito unificado por el mismo sentimiento: no queremos más violencia, queremos justicia, buscamos diálogo en favor de la paz… Víctor Andrade elaboró magistralmente esta maravillosa y a la vez cruda creación, entregándola en el mejor momento posible.

La dramaturgia es de Víctor Andrade e Iván Sotelo, quien además está a cargo de la dirección. El elenco está conformado por actores muy talentosos que entendieron la asignatura como si les perteneciera de primera mano: Begoña Ibarreche, Dafne García, Tannia Dávila, Natalia Quiroz, Víctor Andrade, Diego Enríquez, Lorenzo López, Luis Mario Peralta y Tomás Castro. Los actores Natalia Quiroz, Luis Mario Peralta y Tomás Castro alternan funciones. Les recomiendo seguir su cuenta de Instagram, @pasedelistamusical, para estar enterados de todos los detalles.

Pase de lista es una producción original de La Jamaica, con música y letras de Víctor Andrade. Rubén Ramos de Acha es el director musical, quien se encargó de los arreglos junto con Joy Schabes, y ambos conforman la banda en vivo con Zeze Figueroa Ramos y Luis Alberto Alemán Zavaleta, la cual le da el toque bohemio y contestatario de la época al musical. El diseño de audio es de Jorche Martínez y la iluminación de Miguel Pérez Cuesta. El movimiento fue dirigido por Rosaura Pérez Sans, a quien me gustaría darle un reconocimiento especial pues todo lo que ocurre, que definitivamente es calculado y ensayado, se siente muy natural y fluido. También el vestuario merece una mención honorífica pues me pareció totalmente acertado a la época y la edad de los muchachos.

Tienen que ver Pase de lista todos los lunes hasta el 27 de abril de 2026 en el foro principal del Foro Shakespeare (Zamora 7, Colonia Condesa, CDMX) a las 8:30 de la noche. Los boletos se pueden adquirir en la taquilla del teatro y a través de la página web https://foroshakespeare.com/.

Gracias a Sandra Narváez por la invitación y facilidades para la realización de esta reseña. No olvidemos, como dice la letra de una de las piezas musicales de la obra, que nuestra bala es nuestra voz. Alcemos la voz por México y apoyemos el arte con conciencia.



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