Por Carmen Zavaleta
Las reglas del llanto es una puesta en escena que le
habla al público adulto joven y a cualquier adulto que se enfrente a la difícil
tarea de expresar sus emociones…en familia; sí, la obra escrita por Penélope Alfeirán y dirigida por Ricardo Rodríguez tiene la virtud de excavar en los recovecos emocionales
que se ocultan en los hogares y que son la base de la identidad de cada persona
y su manera de relacionarse con el mundo.
En la trama una joven mujer relata que su amado
perro Banana (que por cierto es el mejor perro del mundo), ha muerto; al
mismo tiempo su abuelo paterno fallece. Ante la situación su familia integrada
por su hermana menor, su padre y ella misma, enfrenta una crisis que intentan
atravesar sin romper las reglas del llanto de su hogar: la hermana mayor no
llora frente de su hermana menor y el padre no llora frente a sus hijas.
Sin duda, la historia fue ideal para ser dirigida por Ricardo Rodríguez quien suele presentar obras en las que explora las
preocupaciones de personas adultas jóvenes y las formas como se configura el
mundo en esa etapa de la vida, descubriendo los caminos de la independencia y
enfrentando un mundo emocional en el que los retos son parte fundamental. En
esta ocasión su apuesta como director es dar forma a una comedia en la que los
personajes se perciben cercanos y son reconocibles en sus actitudes y deseos,
su trabajo es acertado.
El concepto del montaje es adecuado para la trama, el
diseño escénico de Fernanda García ubica al público en un espacio que asemeja un garage y que
está ocupado -casi en su totalidad- por instrumentos de una banda: una batería,
un teclado y una guitarra eléctrica.
En la puesta se escucha punk en vivo que es interpretado por las actrices Julia Palomeque, Constanza Ballesteros y Laura Baneco y por Yayo Villegas responsable de la propuesta sonora. Al tiempo de interpretar la música ( como la banda punk “Las que no lloran”), las tres actrices dan vida a los personajes.
Julia Palomeque como la hermana menor, Constanza Ballesteros como el padre y Laura Baneco como la hermana mayor conforman una familia en la que se
establece muy claramente sus alianzas y amores, en la escena su relación es
dinámica y la comedia resulta de las circunstancias y su enorme necesidad de
expresarse. Particularmente la interpretación de Constanza Ballesteros como el padre, está llena de matices que permiten
disfrutar la trayectoria emocional del personaje.
Punto clave de la obra es la interpretación del punk en vivo pues el texto cuestiona y expone el sistema impuesto por sus propios integrantes al interior de la familia. Con esta premisa es consecuente que el punk acompañe la trama (y que la acción se desarrolle en un garage), un género contestatario caracterizado por su velocidad, instrumentación reducida e ideas fundacionales como “hazlo tu mismo” que se contraponen a lo establecido; sin embargo, durante la función, el volumen en que se interpretan las canciones es muy alto y satura el espacio, al tiempo que pierde la voz de los personajes, por instantes la música diluye la contundencia del relato.
Las reglas del llanto tiene funciones en el Teatro El Milagro (Milán 24, colonia Juárez), lunes y martes a las 20 h,
hasta el 10 de febrero.
Fotografías: Cortesía Prensa
En escena…En estos primeros meses del año la programación del Teatro El Milagro presenta un mosaico interesante, por ejemplo durante este
fin de semana se programó nuevamente Antígona González con Marina de Tavira, y la próxima semana se podrá ver el trabajo interdisciplinar Manifiesto solar de
Mar Aroko. En febrero se prepara la
exposición fotográfica de Mariano Zapata “Rostros resilientes del teatro
independiente mexicano”; y el martes 24 de febrero
se rendirá un homenaje a Luis de Tavira.




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