Por Conchi León
Descifrar el mundo con mirada
femenina, cuestionar las versiones que consumimos como papilla, escuchar a las
mujeres que no buscan salvar su honor; sólo quieren compartir su lado “no tan
noble ni tan guerrero de la historia”.
A eso nos detiene “Juicio a una zorra,” a escuchar a una mujer deshonrada, compartiendo
su glosa con humor, erotismo, y locura. Ella sabe que es una batalla perdida,
pero dispone el banquete: fuego, agua, vino, y su cuerpo como principal ofrenda
al espectador. A veces naufraga en sus argumentos, pues la conocemos: es Helena
de Troya, mujer cuya mítica belleza, desata la parte más horrenda del
patriarcado: la guerra.
El texto es tan actual, el
honor masculino sigue puesto en “sus” mujeres, y mientras así sea, las mujeres
seguiremos siendo miradas como objetos de propiedad. Alguna vez me dijeron que,
en los lugares en guerra, las mujeres son el botín principal; abusadas
sexualmente como consecuencia natural del conflicto. Helena nos lo recuerda,
nos comparte su horror, y su palabra, no se calla: cuestiona a su padre, a los
hombres, a los dioses, a los espectadores.
Itatí Cantoral se viste de
fuego, y una vez más sube a escena para entregarse totalmente al personaje. Una
actriz que conoce sus recursos, que descifra al espectador y lo conduce al
platillo teatral cuidando cada detalle construido con el director. Siempre que he visto a Itatí, es así:
entregada del dedo chiquito del pie hasta el último cabello, no por nada suele
protagonizar tantas obras en cartelera y encantar al espectador. “Una actriz
taquillera”, he oído por ahí, sin duda, y también una gran actriz. El vestuario
es perfecto, con pequeños cambios que acompañan limpiamente el discurso.
Les voy a
decir porque creo que es vital escuchar las historias que cuentan las versiones femeninas: un
amigo español me contaba lo interesante que era escuchar a su abuelo contando
como sobrevivió la guerra, una versión distinta a la que contaba la abuela:
"Él contaba que lo apresaron, y siempre estuve de pie, con la mirada firme
en el calabozo. Ella contaba que estaba embarazada y con hijos pequeños, todos
los días agarraba la mano de sus seis hijos, se amarraba el vestido para que se
le notara más la panza, y se iba a sentar frente a la comisaría, lo hacía desde
el amanecer hasta la noche, que les quedara claro que sus hijos no tenían que
comer. Una semana después soltaron al abuelo, él dice que fue porque no se
rindió, ella agradece que sus hijos no murieron de hambre". Si sólo
tenemos la versión de los hombres, la historia estaría llena de héroes que no
se doblegan, en cambio la historia vista desde las mujeres, muchas veces no
habla de ellas, habla también de niños que sólo tenían la mano y la dignidad de
su madre para no morir de hambre. Escuchemos nuestras versiones, quizá así
tendremos menos héroes, pero más verdad y valor hacia las grandes, enormes
mujeres que hicieron historia y nadie sabe escuchar.
Juicio a una zorra: Todos los
jueves 20:30 horas, del 4 de
septiembre al 30 de octubre. Clasificación: Adolescentes y adultos. Dramaturgia:
Miguel de Arco. Dirección: Alonso Íñiguez Producción: LATE PRODUCCIONES + XEVI ARANDA.
Elenco: Itatí Cantoral

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