EntreActo
POR: Carmen Zavaleta
El
envejecimiento es un proceso biológico que pone a prueba nuestra humanidad
y nos enfrenta a cambios corporales y psíquicos sin tregua sobre todo
cuando la memoria construye laberintos y nos coloca frente al miedo; el
dramaturgo francés Florian Zeller (Paris, 1979) explora magistralmente
este evento de la vejez y su impacto en la familia en la obra El Padre,
pieza que se conoció mundialmente en la versión cinematográfica del 2020
dirigida por él mismo y protagonizada por Anthony Hopkins y Olivia Colman.
Teatralmente
la obra se estrenó en el 2012 y rápidamente se presentó en más de una docena de
países, en nuestro país su anterior temporada fue en el 2017 protagonizada por
Ignacio López Tarso.
Seis
años después, El Padre regresa al escenario de la CDMX presentada
por Alejandro Gou, Guillermo
Wiechers y Óscar Uriel, la obra se estrenó en noviembre pasado
y es una de las mejores obras del 2023, ¿y saben qué?, las razones son muchas;
empezando porque se trata de un relato sólido que explora el dolor, el humor y
la soledad, a través de la relación entre Andrés, un hombre mayor que sufre de
demencia senil y su hija Ana quien se dedica a cuidarlo, mientras intenta
mantener a flote su vida personal.
El
reto de llevarlo a escena cayó en las manos de la directora Angélica Rogel
quien comanda un equipo creativo y técnico que construye un montaje preciso y
minucioso en el que es imposible mantenerse al margen.
El
elenco está integrado por Fernanda Castillo, Luis de Tavira, Emma Dib, Ana Sofía
Gatica, Pedro de Tavira y Alfredo Gatica, cada uno es fundamental
para la representación de la historia entre Andrés y Ana, quienes viven
su día a día en un departamento de la Ciudad que es el punto de reunión de la
familia. En la anécdota, Andrés parece olvidar las cosas, su memoria no retiene
los eventos de corto y mediano plazo, por ejemplo el lugar en el que guarda su
reloj o el motivo de la ausencia de una de sus hijas. Al mismo tiempo Ana,
intenta convivir con él mientras busca opciones para brindarle a su
padre una vida cómoda, entre ellas una cuidadora, su casa o una mudanza
provisional. Dramatúgicamente la historia se entreteje con hechos cotidianos y
saltos entre el tiempo y la memoria que enfrentan a los personajes a su deseo
de independencia personal y el temor de la incertidumbre.
Luis de Tavira como
Andrés realiza uno de sus mejores trabajos escénicos al darle vida a un
personaje profundamente humano y susceptible; es un hombre de carácter que no
se deshace en conflictos intelectuales, construye una naturaleza humana en
constante riesgo, abismado ante una fragilidad que inevitablemente nos hermana
porque nos enfrenta a nuestras posibles historias.
Fernanda Castillo
como Ana, es una mujer fuerte que se quiebra ante la desesperación y se
enfrenta a su oscuridad, se debate entre el ser y el deber ser y nos muestra a
una mujer vulnerable que no dejará de defender su espacio vital. Su trabajo
emotivo nos lleva de la mano por la trayectoria de su personaje, la acompañamos
hasta el final. Fernanda es una actriz con múltiples posibilidades en cine,
teatro y televisión y en esta ocasión nos toca sin pudor.
Emma Dib,
como la hermana ausente y una cuidadora teje cálidamente a sus personajes y nos
da la fotografía de la ausencia, la complicidad perdida en algún lugar de la
historia familiar. Por su parte Ana Sofía Gatica, Pedro de Tavira y Alfredo Gatica,
construyen a personajes exactos, su presencia nos ayuda a completar el universo
social y lo doméstico de la familia que nos ocupa. Desde la dirección cada uno
de los personajes representa un engranaje exacto para que la maquinaria
familiar funcione.
La
escenografía de Jorge Ballina y la Iluminación de Ingrid Sac
son cosa aparte. Ambos construyen un departamento con diversos espacios que
cambian con el desplazamiento de las paredes que se encuentran al fondo del
escenario. Cada lugar brinda diferentes puntos de vista de un sólo sitio
a manera de postales, como si tuviéramos diversas miradas de la misma historia
(tal y como sucede en la vida), aquí la casa está viva y se posiciona de
acuerdo a los momentos internos de loas y los protagonistas; por ejemplo al
inicio cuando empezamos a conocer a la familia, vemos una cocina a detalle y un
librero con alguna fotografía y las medicinas que debe tomar Andrés;
gradualmente los elementos van disminuyendo, casi como la memoria de Andrés, al
grado de quedar en un espacio semivacío, como sus recuerdos y la atención del
espectador queda en lo humano. La escenografía y los diseños creativos reflejan
el entendimiento total del texto, si uno es la casa que habita, también es los
espacios por los que transita y la memoria que olvida.
Para
que la propuesta funcione se requiere de un trabajo técnico exacto que la
planta del Teatro
Fernando Soler (donde se realiza la temporada)
realiza con rigor; va el reconocimiento al Director técnico del foro René Carranza; José Rivero
en la Iluminación; Alejandro Rojas en el Audio, Israel Hernández,
y Vicente Arriaga y
Constantino Castro
en la Tramoya y Utilería. La música original es de Hans Warner y
el Vestuario de Natalia Seligson
El Padre
es una excelente recomendación en cartelera la temporada continúa hasta el 25
de febrero del 2024.
El Padre de
Florian Zeller.
Dirección Angélica
Rogel. Con Luis de Tavira, Fernanda Castillo, Emma Dib, Pedro
de Tavira, Ana Sofía Gatica y Alfredo Gatica. Fotografías:
Jaime Rosales. Teatro Fernando Soler
del Centro Teatral Manolo Fábregas. Velázquez de León 31,
colonia San Rafael. Viernes 20:30 h, sábados 18h y 20:30 h, domingos 18 h.
Duración 110 minutos sin intermedio. Boletos en taquilla y Ticketmaster, desde
$928 hasta $1180 más cargo en plataforma. Adolescentes y adultos.
En escena… Además
de dramaturgo Florian Zeller es novelista y cineasta. Su primera
novela, fue Artificial Snow, por la que recibió el premio de la
Fundación Hachette. Su obra La Vérité fue su carta de
presentación en más de 30 países, fue nombrada, en Londres, como la mejor
comedia del año en 2017. El Padre fue su debut en cine como guionista y
director, se estrenó en 2020. La obra es parte de la trilogía de
Zeller, El
Padre, La Madre y El Hijo.
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