Finitud

 EntreActo 

POR Carmen Zavaleta

La pérdida, el dolor, la supervivencia, la complejidad de la culpa ante la muerte cada uno de estos temas nos cala profundo y hay quien los mira de frente como Víctor Weinstock y el equipo de Finitud puesta en escena que actualmente presenta la compañía Teatro de Fuego  en el Teatro Varsovia.

Fotografía: Roberto Sosa

La obra es un golpe seco que nos lleva a navegar por la historia de XX y XY una pareja que está varada en medio de la carretera, el año es 1973, el lugar un cuarto de algún hotel en medio de la nada, el conflicto:  la muerte de su hija.

A partir de la circunstancia Weinstock desde la dramaturgia y la dirección nos adentra  poco a poco al mundo interno de los protagonistas proponiendo un espacio casi vacío en el que una ventana, un incienso y un encendedor son los objetos que acompañan a los personajes, el sitio es desolador y no solamente por su aspecto físico también - y sobre todo- por el sufrimiento de la pareja; en este sentido  la escenografía  e iluminación de Jesús Giles permite que los protagonistas habiten un lugar  consecuente con los hechos, un sitio que da la impresión de estar suspendido en el tiempo con la sensación que se tiene justo después de un terrible dolor.


La dramaturgia nos propone una estructura que arranca con diálogos que a manera de ping pong nos devela poco a poco la preocupación de los personajes y nos hace preguntarnos qué es lo que les sucedió, en dónde se encuentran, a dónde van, quiénes son, con el correr de la acción sabremos que esas preguntas también se las hacen ellos pues se encuentran en un momento de quiebre en el que se han desconocido así mismos y del que parece no podrán avanzar.


El texto y la dirección son valientes y nos plantean preguntas y deseos profundos construyendo un teatro que a partir de la palabra es ritual.  En la escena a la pareja la acompaña un vagabundo extravagante conocido como YY quién es testigo del accidente en carretera que ha llevado a la mujer XX y al hombre XY a esta situación. Puede decirse que YY representa sus miedos, su deseo de que todo vuelva a ser como antes, su única esperanza para ser absueltos, en un hábil juego escénico el personaje pasa de ser un ser humano a casi una representación divina de la que esperan el perdón para continuar.

Patricia Blanco como XX, Gastón Yanes como XY y Mario Zaragoza como YY encarnan la ficción. Blanco y Yanes buscan comunicarse todo el tiempo y constituyen una pareja sólida en la que es claro que el amor podría redimirlos lo que siembra la esperanza en historia, lo interesante es que ese amor se representa como una pequeñísima posibilidad que navega entre la exaltación, la intimidad y la confesión, sabemos que ellos han detenido su viaje, no sabemos si los reanudarán pero podemos creer que sí. Mario Zaragoza como YY es un mensajero desparpajado testigo de las vidas ajenas y que vive de la ayuda que le dan los demás, sin piedad es el encargado de decir la verdad a los personajes y el público; en momentos el trabajo del actor es demasiado relajado lo que impacta en el ritmo de la puesta y la hace perder solidez.

La composición musical y el diseño sonoro de Deborah Silberer y el vestuario y maquillaje de Brisa Alonso construyen la atmósfera de manera efectiva junto con el equipo del teatro nos recuerdan que lo que vemos es una puesta en escena y que el juego teatral está en marcha.

Finalmente cabe mencionar que el montaje es un homenaje a Ángel Fernando Zaragoza Banco (Q.E. P. D.) , hijo fallecido de los actores Patricia Blanco y Mario Zaragoza.

 

Finitud. Autor y director: Víctor Weinstock. Teatro de Fuego. Con: Patricia Blanco, Gastón Yáñez y Mario Zaragoza. Escenografía e iluminación: Jesús Giles, Composición y diseño sonoro: Deborah Silberer, Vestuario y maquillaje: Brisa Alonso. Fotografías: Roberto Sosa. Teatro Varsovia, Varsovia no.9, colonia Juárez, Cuauhtémoc. Lunes 20 h, mayores de 15 años. Localidades $300 Taquilla y Ticketmaster, hasta el 18 de septiembre.

 

Fotografía: Roberto Sosa

En escena… Este fin de semana terminó la temporada de Medealand un poderoso trabajo de Teatro UNAM que nos presentó  la historia de Medea quien es abandonada junto con sus hijos por Jasón. Llena de dolor Medea se enfrenta al destierro y  contra su destino trágico. La dirección de Esther André González nos brindó una Medea situada en un hospital psiquiátrico en una versión contemporánea arrebatadora. Paula Watson como protagonista realizó uno de los mejores trabajos actorales del año, ojalá que vuelva a la cartelera, lo necesitamos.

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