EntreActo
POR: Carmen Zavaleta
Es impactante como la
dramaturga y directora Gabriela Ochoa
construye en el escenario universos que nos llevan
a vivir pesadillas que por alguna extraña razón no se pueden dejar de ver tal
vez porque nos revelan recuerdos y risas congeladas esas que son pequeñas
punzadas de dolor; su más reciente trabajo Algodón de azúcar es un claro
ejemplo de lo anterior.
La obra creación de la Compañía Conejillo de Indias y producida
por Teatro
UNAM
y Seguros INBURSA se presenta en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz
del Centro Cultural Universitario. El montaje apuesta por
un teatro que saca de su zona de confort al público, así sin pudor.
En la escena conocemos
a Magenta un hombre que camino a visitar a sus padres se
pierde y se encuentra con una feria abandonada en la que tres payasos se
encargarán de llevarlo por un recorrido por los recuerdos de su infancia. Magenta está
a punto de revivir los momentos más violentos de su historia y nosotros con él.
De entrada, que la autora
elija una feria abandonada para la acción es arrebatador, nos coloca frente a
ese lugar que se supone lleno de risas y diversión y que ahora se ha convertido
en un montón de fierros oxidados que cuentan su historia y donde
inevitablemente el protagonista queda atrapado.
Magenta y los payasos son
visualmente poderosos -lo que es el sello distintivo de Ochoa - a través de
imágenes la autora y directora nos revela el carácter y los deseos de sus
protagonistas quienes habitan el pasado y el presente y nos obligan a enfrentar
nuestros más profundos miedos, lo que se han quedado guardados en la memoria y
se han convertido en secretos que son necesarios develar para sanar.
Para vivir en este
universo el espacio escénico, la iluminación y el diseño de vestuario son
esenciales. La escenografía propuesta por Félix Arroyo se compone de una gran estructura que ocupa
la mayor parte del escenario y en la que los personajes entran y salen como si
se tratara de una casa abandonada (por cierto, Arroyo mantiene la
estética que nos presentó en Pedro Melenas y otras historias para
desobedientes que se desarrollaba en un circo). El diseño de
iluminación a cargo de Ángel Ancona
es la clave del montaje, brida movimiento a la escenografía,
le da profundidad y textura creando un estilo cinematográfico y permeado de una
atmósfera tenebrosa en la que no se sabe si los personajes están dentro de
un sueño del protagonista o si efectivamente se encuentran frente a
él. El discurso visual va de la mano del conflicto ofreciéndonos un montaje
lleno de sensaciones.
El vestuario de Giselle Sandiel cubre a los personajes de
pelucas y estampados llenos de detalles que nos revelan sus complejas
personalidades y que se conjugan con el diseño de maquillaje de Marisela
Estrada y las máscaras de Felipe Lara quienes crean los payasos al
estilo de postales antiguas recalcitrantes que no se pueden dejar de ver y que
explotan con la asesoría coreográfica de Iván Ontiveros con la que los personajes
habitan por completo el espacio y sus recovecos; la pieza que termina de
engranar la propuesta es escenofónico de Genaro Ochoa.
Por su parte, las actrices y los actores nos engañan deliciosamente y explotan el juego teatral al grado que buena parte de la obra nos hacen creer que los payasos son los seres más malos sobre la tierra, pero los hechos nos demostrarán que la violencia se encuentra en entre los que menos esperamos, por ejemplo, en la familia del protagonista. El elenco lo conforman Alejandro Morales como Magenta cuyo recorrido emocional es intenso y confirma las buenas herramientas del actor, Romina Coccio, Carolina Garibay y Miguel Romero como los payasos quienes explotan su corporalidad, voz y energía estridente y Francisco Mena como una sombra que sigue insistentemente al protagonista.
Algodón de azúcar hay que
vivirla y dejarse llevar por el equipo, por cierto, después de verla me
pregunto ¿de cuántos secretos hay que liberarnos para disfrutar el dulce sabor
de la vida?, ese sabor que conocimos en la infancia mientras jugábamos en el
justo momento antes del dolor.
En escena cabaretosa… el
próximo 8 de abril la compañía recién creada Estas señoras,
integrada por Cristina
Arévalo Contreras, Nash Casas, Yannin Heredia y Ara Torres López presentan Salón de Belleza La Realeza bajo la
dirección de la gran Nora
Huerta. El espectáculo está plagado de referencias y
canciones de los años 70 y 80 para recordarnos los estereotipos
femeninos que nos han atrapado. El resultado es un trabajo bien armado lleno de
nostalgia que divierte y que nos deja ver a un grupo de actrices dispuestas a
gozarla y conocerse sobre la escena. La función será el 8 de abril a las 21:30
h en el Teatro
Bar El Vicio en Madrid no. 13.
Algodón de azúcar
Autora y directora: Gabriela
Ochoa
Con: Alejandro Morales
Romina Coccio, Carolina Gariba, Miguel Romero y Francisco Mena
Diseño de escenografía:
Félix Arroyo
Diseño de iluminación: Ángel Ancona
Fotos cortesía Cultura UNAM / Barry Domínguez
Una creación de
Conejillos de Indias
Producción: Teatro UNAM y
Seguros INBURSA
Del 23 de marzo al 14 de
mayo, 2023
Jueves y viernes 20 h,
sábados 19 h y domingos 18 h
Suspende funciones: del 6
al 9 y del 27 al 30 de abril; y 5 de mayo
Función adicional:
miércoles 19 de abril, 20 h
Foro Sor Juana Inés de la
Cruz
Insurgentes Sur 3000
Centro Cultural
Universitario
Aforo 100 personas
Duración: 85 minutos
Localidad general $150
Jueves Puma $30
50% de descuento a
alumnos, maestros con credencial actualizada, exalumnos de la UNAM e INAPAM; no
aplica los jueves.
Aplica programa Puntos
Cultura UNAM.
Boletos a la venta en
taquilla y en línea al inicio de temporada
Los boletos para
funciones de Jueves Puma serán vendidos directamente en taquilla, para el resto
de funciones pueden adquirirlos en taquilla y en línea.
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