EntreActo
Por Carmen Zavaleta
Si una palabra puede
definir al tarot es seducción, esa que nos lleva a tomar la oportunidad de
terminar con la incertidumbre y lanzarnos al vacío a través de los mensajes que
podemos recibir de las imágenes y las presencias en las cartas. Teatro
de Ciertos Habitantes lo sabe, lo explora y nos
lo presenta en su más reciente puesta en escena “Del mago al loco, una
revelación del tarot” que inicia temporada en
la CDMX en los patios del Museo Nacional de San Carlos.
El montaje fue estrenado en
el pasado 50 Festival Internacional Cervantino, con este trabajo la compañía conmemora 25 años de existencia
brindándonos un teatro hecho a mano en el que el entrenamiento, la mística, el
rigor y la investigación conforman una puesta que se adueña del espacio y lo
transforma en escenario, uno que todos habitamos, ciertamente.
“Del mago al loco, una revelación del tarot”, nos presenta un juego en el que conviven el teatro, la música, la plástica y la expresión corporal para construir una alegoría de los arcanos mayores del tarot. Cada función las 22 figuras son la guía de “un viajero”, un espectador o espectadora que inicia el trayecto del héroe (al estilo de la propuesta de Joseph Campbell, mitólogo y escritor estadounidense 1904- 1987), en el que ella o él inicia un camino que le cambia la vida: es llamado a la aventura, se encuentra con un maestro, se enfrenta a pruebas y enemigos, cae en el calvario, recibe una recompensa, resucita y regresa al mundo ordinario transformado pues aquella o aquel nunca podrá ser el mismo aunque lo intente y aunque en eso le vaya la vida. El viajero representa a las y los espectadores que asisten a la función, los arcanos se dirigen a él/ella y nos hablan a todos, construyendo un excelente espectáculo donde el teatro se convierte en una postal dinámica de vida y rito.
Muchos son los aciertos de
la obra iniciando por el espacio. El Museo Nacional de San
Carlos (obra de Manuel Tolsá), es
una construcción neoclásica en la que la que conviven la pintura, la escultura
y los grabados europeos de los siglos XIV a principios del XX y que genera el
encuentro entre lo clásico y la vanguardia; para efectos teatrales la
construcción da el marco estético ideal para que convivan los arcanos y el público,
creando una atmósfera onírica y suspendida en el tiempo. El diseño de
iluminación de Sergio Écatl,
combina luces y sombras que arropan a todos en el presente y en el pasado y da
la sensación de crear una pausa como la que se vive cuando una se sienta y
espera la tirada del tarot.
El equipo interpretativo
está integrado por actores, actrices, músicos, cantantes, y acróbatas,
dirigidos por Valdés Kuri,
en ellos se identifica un arduo entrenamiento físico, vocal e interpretativo en
el que convergen la asesoría coreográfica de Vladimir Rodríguez, la asesoría de movimiento de Mario Gómez Villareal, la dirección musical de Edwin Calderón, el entrenamiento de voz cantada de Lourdes Ambriz y entrenamiento de voz hablada de Xóchitl Galindres y
Guillermo Proal. A través del trabajo
corporal, la voz y la música las actrices, actores y músicos crean figuras de
seres fantásticos que caminan a nuestro lado casi sin que los veamos.
En la función nos
encontramos ante un grupo homogéneo que se acompaña y acompaña al viajante por
cada uno de los pasajes escénicos que proponen. Del grupo (enteramente vestidos
de negro con los diseños de Jimena Fernández quien a través de texturas y detalles crea la identidad de cada
personaje a manera de estampa), emergen por turnos el mago, la sacerdotisa, la
emperatriz, el emperador, el sumo sacerdote o papa, el ermitaño, el ahorcado,
los amantes, el diablo, el loco, la rueda de la fortuna, el carro, la torre, la
estrella, la luna, el sol y el mundo acompañados por la fuerza, la justicia, el
juicio, la templanza y la muerte, no para predecir el futuro, sino para
explorar sobre la naturaleza humana. Otro de los grandes aciertos es la
síntesis que el equipo logra de los personajes y de las situaciones que cada
cual representa.
Un punto importante de la
puesta es el riesgo, no solamente el físico que representan algunas de las
escenas como la acrobacia o una carrera en unas sillas de ruedas, también el
emocional. Antes de la función y en un acuerdo entre la compañía y el/la
invitado/a el o la viajante deberá exponer uno de los momentos más
críticos de su vida, en este punto la compañía transita entre la delgada línea
que separa la ficción y la realidad, pareciera que saltará del teatro a la
terapia (así sucedió en la función que presencié), creando un momento de
tensión del que salen bien librados gracias a la escucha en la escena de las
actrices y los actores y el director para instalarse rápidamente en
la representación, que es el fin del espectáculo. En este sentido la asesoría
dramatúrgica de Maricarmen Gutiérrez conforma un relato sólido que integra en su totalidad de los arcanos y busca
momentos de tensión dramática y pausas en el relato, el final es algo
dilatado pero el conjunto es poderoso.
Al presenciar “Del
mago al loco, una revelación del Tarot”
me fue inevitable pensar el “Beckett o el honor de dios” la producción que en 1998 se presentó en el Museo del Carmen y
que catapultó a Teatro de Ciertos Habitantes como una de las compañías de vanguardia más importantes de nuestra ciudad.
En aquel trabajo- como lo mencionaría Víctor Hugo Rascón Banda- en el teatro las imágenes en movimiento no reñían con la plástica, ni
con la expresión corporal. Hoy veamos a una compañía que durante más de dos
décadas ha consolidado su trabajo, en esta ocasión el teatro, la plástica, el
movimiento, la palabra, la música y el silencio se conjuntan para brindarnos un
recorrido para conocernos a nosotros mismos y reconocer el tamaño de heroínas y
héroes que somos en una sola tirada.
En escena… La palabra tarot es una palabra de origen italiano que refiere a
la locura o la tontería. En el siglo XV existía un juego de 70 cartas inspirado
en los festivales teatrales populares.
Del mago al loco, una revelación del Tarot
Dirección: Claudio
Valdés Kuri
Teatro de Ciertos Habitantes
Elenco: Lourdes
Ambriz, Edwin Calderón, Claudia Canchola, Luis Castro, Rodrigo Carrillo Tripp,
Marcos Escalante, Xóchitl Galindres, Hugo Gallegos, Guillermo García Proal,
Mario Gómez Villareal, Claudia Guerrero, Aline Lemus, Dulce Medina, Valentina
Manzini, Fabrina Melón, Natanael Ríos, Rodrigo Vázquez Maya, Gastón Yanes y
Claudio Valdés Kuri.
Asesoría dramatúrgica:
Maricarmen Gutiérrez
Diseño de iluminación:
Sergio Écatl
Diseño de vestuario: Jimena
Fernández
Asesoría coreográfica:
Vladimir Rodríguez
Asesor de movimiento:
Mario Gómez Villareal
Dirección musical: Edwin
Calderón
Entrenamiento voz cantada:
Lourdes Ambriz
Entrenamiento voz hablada:
Xóchitl Galindres y Guillermo Proal.
Museo Nacional de San
Carlos
Av.
México-Tenochtitlán 50, Col. Tabacalera, Cuauhtémoc, Ciudad de México
Del 11 de febrero al 2 de
abril
Sábados y domingos a las 19
h
Duración: 140 minutos
Localidades $300 MXN
Descuentos estudiantes,
maestros e INAPAM.

Comentarios
Publicar un comentario