Teatro con ojos de leona.
POR: Conchi
León
En el sexto ciclo de dramaturgia escrita y dirigida por
mujeres se realizó la obra “Quiero
ser Nadia” un espectáculo que a
decir de su autora no es Biodrama, ni denuncia, ni panfleto.
Es la historia de una mujer, de una actriz que pone su
cuerpo al frente y sale a contar la historia de abuso que ella misma ejerció
sobre su cuerpo, llevándolo al límite en su entrenamiento como gimnasta. Un
cuerpo que sufrió abuso de alguien a quien ella admiraba, un cuerpo que
somatizó y tomó el Lupus para defenderse.
Escenario vacío, cubos de tiza, y el cuerpo de la actriz
que poco a poco se va transformando en esa niña de ojos brillantes que sabe que
puede comerse el mundo, esa niña a la que el mundo se le vuelve enorme y pesado
como el secreto que tiene que esconder, esa niña que abandona su sueño porque
la violentaba sin tregua…Valentina avanza a su infancia, digo avanza porque no
siento que retroceda desde ningún lugar. Avanza y nos devela a una niña
vulnerable, ese es el gran salto mortal de la obra: ahí está una niña, que no
es una, es legión si indagamos un poco sobre el abuso de entrenadores de
gimnasia. El documental de Larry Nassar hace buen recuento sobre ello. Las
palabras de Valentina Sierra nunca quedan cortas, comparto un poco de ellas:
“La figura de Nadia, la campeona, la niña que no sonreía
nunca, fue la escusa para hablar de la niña Valentina. No sé si es mi nombre lo
que me hace valiente, no sé si fueron las expectativas de mi madre al nombrarme
así o si fue la viga de equilibrio desde la que recibí maltrato sin caerme,
pero de que soy valiente no me cabe duda. Cada que presento esta obra siento
terror, por un lado, un terror de poner en riesgo mi integridad física, ya no
soy una chiquilla dando saltos, estoy grande y mi dolor articular da constancia
de ello.
Y en lo más profundo el terror de romper el silencio. Ser
valiente no es dejar de sentir miedo, es actuar a pesar de él.
Para montar esto tuve que encontrarme con esa niña y mi
primer encuentro con ella fue absolutamente y desde todo punto de vista
injusto. Le reproché, la descalifiqué... la re victimicé. Por más que trataba
de empatizar (que absurdo suena no poder empatizar contigo misma) no lo
lograba. Pero el teatro y la dramaturgia tienen su magia, poder ficcionar tu
historia te hace libre de cambiarle el final. Y así lo hice, ahora sí me siento
capaz de abrazar a esa niña Valentina de 7 años, de decirle lo valiosa y
merecedora que es.
Ya puedo en el imaginario quitar de su cuello el peso de
esas medallas y abrazarla.
Es muy difícil poder rescatar algo de esos años de
maltrato. Siento que rescatar cualquier cosa de alguna manera hace que hayan
valido la pena, pero no es así. Con la mano en el corazón renunciaría ahora
mismo a mi condición física, mi agilidad y mi fuerza a cambio de no haber
sufrido esos años de violencia y abuso; pero como es imposible decido quedarme
con todo eso bueno que me dejó y romper el silencio haciendo poesía con el
cuerpo.
“Cuando estrené Quiero ser Nadia juré no volverla a presentar nunca. Fue un proceso
tortuoso que me enfermaba mientras intentaba sanar algo en el espectador. Esta temporada
me he propuesto sanar, crear desde el amor y creo que es la única combinación
posible de arte: un proceso creativo que sane y un resultado sanador. Que el
dolor se vuelva poesía, nunca más la violencia como metodología ni el silencio
como discurso”. Valentina Sierra.
Valentina quiere ser Nadia, pero a mi me encanta que sea
Valentina, porque su obra no es perfecta, no le darán un diez, ni más medallas,
(por fortuna) pero es una obra tan humana, tan femenina, que su salto a la
infancia es perfecto. Y es justo ahí, en la infancia donde nos reconocemos
tantos niños heridos a los que nuestras circunstancias nunca nos dieron
respuestas, y el teatro nos responde desde otro lugar.
Esperemos que “QUIERO SER NADIA” siga columpiando su fuerza en muchos escenarios más.
Datos
generales
“QUIERO
SER NADIA”
Escrita, actuada y dirigida por Valentina
Sierra
Diseño gráfico y de video Gabriel
Zapata
Asistente de dirección Fernando
Escalona
Iluminación, escenografía y vestuario Puño
de Tierra
Producción de la compañía Puño
de Tierra
Producción ejecutiva Gabriel
Zapata
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