Desde el patio de butacas
POR: Luis Santillán
David Desola recibe,
en el 2008, el premio Lope de Vega por el texto La
charca inútil, bajo la producción de Gang
Studios se estrena en México con
el nombre El charco inútil y la dirección de Ruby Tagle.
El texto desarrolla la historia de un profesor que,
tras ser humillado al reproducir en medios un vídeo donde es agredido por un
alumno, ha abandonado la enseñanza, pero ciertas circunstancias le harán ser
quien dé clases particulares al hijo de una mujer que no ha logrado enfrentar
su dura realidad.
La propuesta de Desola es interesante por el dilema
que ahoga al profesor, la forma en que se va adentrando al universo de la mujer
permite exponer las necesidades del personaje. Hay una construcción de dialogo
que funciona a partir de la repetición, de la reiteración, aun así, el
desarrollo de personajes mantiene el interés.
La resolución del texto puede ser un poco tramposa
porque no se va cimentando previamente, de tal manera que el giro parece un
efecto y no una consecuencia construida, sin embargo, la dirección de Ruby
Tagle genera un código de movimiento para David Hevia -quien está a cargo del
personaje- y logra enmendar esa posible falla de la dramaturgia.
La dirección de Tagle emplea el movimiento corporal
como eje de construcción, al principio las dinámicas que le pide a Hevia dan la
sensación de “extrañeza”, sin embargo, hacia la parte final todo se revela y armoniza
la línea que el dramaturgo quería trabajar. Es estimulante la composición con
la cual construye la relación del profesor con la madre, la tensión entre ellos
crece y se enriquece a partir de lo creado por la directora.
Sería enriquecedor conocer el proceso creativo que
tuvo con Jesús Hernández (diseño de escenografía) porque el espacio es un
universo complejo que plantea tres zonas, el uso de color y el manejo de formas
logran ser un eficaz contenedor de esta historia.
El trabajo actoral es tan bueno que da la sensación
de tener un buen texto, pero en el análisis queda en relieve que la complejidad
de los personajes surge por lo creado entre el elenco y la dirección. Las
motivaciones de los personajes en el papel son unidireccionales, hay falsos
dilemas, resoluciones -quizá- de efecto, sin embargo, la ver la escena eso no
se da porque tanto Mariana Garza como Alberto Estrella crean personajes
complejos, no hay un abuso del trauma de cada uno, sino se fortalecen por la
necesidad de encontrar un habitad para ellos, el trabajo de contención de cada uno
es extraordinario porque es palpable como lidian con ellos mismos para lograr establecer
un puente que los una. La debilidad de los personajes se matiza por las
variantes emotivas, su fragilidad los fortalece cuando intentan sobrellevar una
realidad que los atormenta.
Lo que hacen Mariana Garza y Alberto Estrella
elevan la propuesta dramatúrgica, vuelven un universo dicotómico en algo
caleidoscópico, muestra de su gran capacidad actoral.
El charco inútil de David Desoa, bajo la dirección de Ruby Tagle y, sobre todo, la
creación de Mariana Garza y Alberto Estrella es una obra donde queda en relieve
el tormento, la desesperación, la esperanza de seres que, aun cuando saben que
quizá nada cambie, luchan por hallar un poco de bienestar en comunión con el
otro.
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