POR: LUIS SANTILLÁN
Hugo Wirth es un autor cuyos textos, la mayoría de las veces, surgen del encuentro y trabajo directo con los actores, genera un laboratorio donde explora perfiles de personajes, posibilidades anecdóticas, herramientas actorales, esto le da como resultado obras donde los caracteres son solidos y profundos, con líneas anecdóticas complejas, crudas y con una gran potencia escénica.
En colaboración con la Compañía
Nacional de Teatro realizó una
exploración que parte de La tempestad de Shakespeare para crear un texto
que dialoga de manera franca con los involucrados en la puesta en escena y a la
vez reúne las características de su poética personal.
Cartografía de una tormenta reúne
elementos característicos de la dramaturgia de Wirth,
historias que se mezclan en realidades o universos alternos, confrontación con
la psique por medio de metáforas que adquieren cuerpo y vida independiente,
situaciones enrarecidas que van develando paulatinamente su razón de ser, personaje
atractivos, trastornados, seductores. Este texto es un espejo distorsionado de
la estructura de la obra de Shakespeare,
con cada uno de los aciertos que tiene el texto de partida adquiere una carga
crítica y lúdica.
En la obra, una escritora es acusada de plagio en
redes sociales, ante tal hecho, sufre la cultura de la cancelación y se refugia
con su hija, en el departamento que elige comienzan a suceder eventos
extraordinarios que van a poner en duda la separación entre el mundo real y el
onírico.
La dirección de Mauricio
García Lozano equilibra el caos
que podría surgir ante la exigencia de los códigos de Wirth, de cierta manera aporta su experiencia
en llevar a escena textos de Shakespeare
para hacer que las palabras de Wirth
no lleguen al abismo de la deformación, la escena se enrique con la composición
de García Lozano y el espíritu shakesperiano es innegable
visualmente.
Destaca el trabajo actoral de Mariana Giménez, hace que su personaje padezca
su situación, se va quebrando conforme la trama avanza, logra variante emotivas
que conmueven al espectador; Mariana Villaseñor construye una “Ana María” a partir de las
variantes rítmicas, eso le permite asentar la edad de su personaje sin que haya
excesos o concesiones, reacciona ante las situaciones y ahí se notan los
matices que fortalecen al personaje; Nara Pech tiene un cuidado en la
construcción del desarrollo de su personaje, logra la transición de lo
incorpórea a la presencia física de manera estimulante.
Queda la duda de si hay escenas que dañan el
conjunto por un altibajo del texto o por un problema actoral de Dulce Mariel, su personaje muestra su
naturaleza al principio y no hay variantes, es un trabajo monorrítmico,
emotivamente distante.
Cartografía de una tormenta reúne
dos mentes creativas que, de no ser por la CNT,
difícilmente hubieran hecho mancuerna, la suma de Wirth
y García Lozano y muestra lo mejor de cada uno donde el mayor
beneficiado es el público.
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