EL MERCADER DE VENECIA.
Por: Dalia María Teresa De León Adams.
Una de las obras clásica del gran
escritor inglés Williams Shakespeare
(1564-1616) conocido algunas veces como “El Bardo de Avon es escenificada desde
el 2 de julio hasta el 14 de spetiembre, bajo la traducción y adaptación del
texto por David Olguín; obra que
fue reestrenada en el Teatro “El Milagro”, bajo la dirección escénica del mismo
Olguín. Nos referimos a la obra El Mercader de Venecia.
Si Usted no lo sabía, le diré que David Olguín nació en la Ciudad de
México en 1963. Es un gran dramaturgo, ensayista y director de teatro, además
de ser uno de los directivos del Teatro
“El Milagro”.
Pues bien, volviendo a la puesta en
escena de El
Mercader de Venecia, como es de todos bien sabido trata sobre un
joven llamado Bassanio oriundo de Venecia, quien tratará
de obtener la mano de Porcia, una joven hermosa y rica heredera de Belmont.
Para lograrlo se dirige a su amigo Antonio, el llamado El Mercader de Venecia y le pide un
préstamo de 3.000 ducados.
Antonio al no
tener de momento los ducados, recurre a un rico usurero judío, a quien, dicho
sea de paso, había insultado y humillado con anterioridad, ganándose el
desprecio del hebreo; sin embargo, éste último accede otorgarle el préstamo sin
cobrarle ningún reditúo como era su costumbre, bajo la única condición de que
si no paga en el plazo citado, a cambio deberá permitir que le extraiga de su
cuerpo una porción estipulada en el contrato, de la parte que él desee extraer.
Dentro de la trama
además aparece de manera paralela otra historia de amor protagonizada por dos
jóvenes de distinto credo religiosos, quienes huyen para poder realizar su
amor, convirtiéndose la joven judía al cristianismo, además de ser cómplice del
despojo de todos los bienes, cometidos a su propio padre.
Es una obra que
además lleva implícitos mensajes de la ideología secular de la época shakespeariana,
como es el de anteponer el cristianismo al judaísmo, con matices maniqueístas,
en donde suponen que los cristiano son siempre los buenos, en tanto que los
judíos son los malos, pese a los insultos y al trato infrahumano recibido por
parte de los feligreses católicos cometidos en contra de la comunidad hebraica.
La puesta en
escena a cargo de David Olguín
es representada bajo su dirección escénica mediante el reparto estelar
encabezado por el Primer actor Mauricio Davison,
en el rol de Silo, el judío usurero. Yenisey Crespo
es Porcia y su sirvienta Enriza es caracterizada por Simona Chirinos.
En el papel de Jessica,
es decir, la hija del usurero judío se encuentra Marisol Castillo,
quien además interpreta al Príncipe de Marruecos. Basando es actuado por Elías Toscano, en tanto que Antonio por Iván Zambrano; Saladino es interpretado por Emmanuel Varela y Lorenzo/y un carcelero, por Sebastián Dante.
La puesta en
escena de El Mercader de Venecia
consta de una escenografía a cargo de Gabriel Pascal
totalmente modernista, al igual que el vestuario (Estela Fagoaga)
y la utilería que le da un toque de modernidad, pese a que se respeta la trama
en general y los diálogos.
El
Mercader de Venecia se presenta en El Teatro “El Milagro” producida por su
misma Asociación Cultural Independiente, la cual se fundó a partir de 1991 bajo
la finalidad de promover las creaciones artísticas escénicas.

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