LA CANCIÓN MÁS ALEGRE
DEL MUNDO
Por: Dalia María Teresa De León Adams.
Bajo la dirección de Enrique Aguilar y la producción de Diego Berthier, ésta nueva puesta en
escena estrenada el 13 de junio en el Teatro
La Capilla, muestra el entusiasmo y arrojo por dar nuevas propuestas
escénicas al público joven que acudió para disfrutar de este montaje escénico,
en donde la distracción, mentiras sobre un pasado imaginario, la inseguridad y
la aceptación de amar a alguien a quien que no encaja con el prototipo ideal
que socialmente nos imponen, se rebasa por el amor que surge entre dos seres
que unen soledades.
La canción más alegre del mundo o “Deja que el amor marque el ritmo” es una dramaturgia fresca, con
contenido juvenil, escrita por Adriana Nájera.
Y con dichas palabras me refiero a que es una puesta en escena, en donde se
muestra la sinceridad, la candidez, el asombro y hasta el reto que constituye
enamorarse por primera, siendo aún adolescente. El asombro y la magia del
primer beso y el encuentro físico, también están presente, con el toque de
ingenuidad y los pequeños percances inesperados que comúnmente se viven.
La historia trata de una joven pareja
heterosexual, tras de casi haberse conocido siente de inmediato la atracción
que se gesta dentro de una relación. Ambos muy jóvenes, muestran conductas,
manera de vestir, forma de expresarse e incluso preferencia por ritmos de música muy distintos. Sin embargo cupido
comienza a hacer su labor y empuja a estas dos almas a iniciar una relación en donde
surgen contratiempos.
Bajo el diseño de vestuario de Mario Rendón, la trama resulta adecuada
a la realidad estética que hoy en día proponen y portan nuestros jóvenes, en el
mayor de los casos más allá de lo convencional.
Bajo la propuesta musical de Brandon Torres, la trama retoma su
cause, en donde las interpretaciones van acorde a la personalidad de los
personajes que se perfilan totalmente antagónicos tanto en ideas, como en conductas,
educación e incluso gustos; sin embargo la música marcará la pauta que
finalmente hace de ésta comedia romántica un deleite actoral escénico febril.
La canción más alegre del mundo lleva el ingrediente que
sazona el sentimiento del amor, más allá de la estética personal que cada uno
de nosotros imaginamos en nuestro mundo personal como ideal. Una melodía, un
aroma, o una forma de actuar inapropiada, puede llegar con la mirada del que
ama, a ser un rasgo distintivo maravilloso.
La chica dice llamarse Wendy. Él se
llama Oswaldo. Ella enfrenta una mala relación con su madre, quien al parecer
goza constantemente con la presencia efímera de distintas parejas. Él habita
con el recuerdo de una madre fallida, con quien constantemente habla y a la que
hace presente solamente con sus diálogos, incluso en su relación.
Tras de una cita que el chico intenta
concertar, practicando un diálogo el cual cree elocuente y adecuado, por fin,
un día se atreverá a marcar. Con ello iniciará la aventura de amor con La canción más alegre del mundo.
La canción más alegre del mundo se presenta solamente
los días jueves a las 20:00 horas en el Teatro
La Capilla.



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