EL ENSAYO
Dice la
canción que veinte años no es nada, pero la verdad cuando se ve la trayectoria
de las compañías teatrales que han logrado llegar a semejante aniversario hay
que reconocerlo, Por Piedad Teatro cumple dos
décadas y ha estado celebrando desde hace varios meses, primero con el re
montaje de Los
Baños (realizado en el
Palacio de Bellas Artes); y ahora con El Ensayo”de Anne Washburn.
Fotografía otorgada por Teatro UNAM
La puesta
en escena es una comedia bien articulada donde los espectadores son testigos
del ensayo técnico de “El Manzano”, obra que en la ficción está por estrenarse;
sin embargo, montaje nunca levantará el telón porque aquí lo que importa es el
preámbulo.
Dirigido,
traducido y adaptado por Ana Graham y Antonio Vega, el trabajo es acertado, logra
representar los entre telones de un estreno para el que falta terminar la
escenografía, el vestuario, grabar las luces y definir los tracks, asuntos en
los que se va el alma.
Aquí lo
interesante es la intención: abrir al público este proceso tan
íntimo y celoso es una manera sutil de celebrar al teatro, el aniversario de la
Compañía y sus colaboradores, quienes forman parte de la obra aunque no estén
presentes, pero sí representados en los personajes Stage Manager,
Vestuarista, Asistente de Dirección, Tramoya, Técnico en cabina, Sonido e Iluminación. Para
que conozcamos su mundo, al inicio de la función, la producción coloca
a cada uno de los espectadores un transmisor/diadema por el que pueden escuchar
las conversaciones que se dan en la cabina y fuera del escenario, lo que resulta
muy divertido; la forma le da voz al imprescindible equipo creativo.
Fotografía otorgada por Teatro UNAM
Llama la
atención el elenco que reúne a Arturo Beristáin, con MariCarmen Núñez Urrutia, Angélica Rogel, Pablo Abitia, Belén
Aguilar, Sebastián Lavaniegos, Emmanuel Lapin, Paulina Álvarez, Andrés Tirado,
Cristobal MarYán, Anna Adriá, Antonio Vega y
Ana Graham. En términos generales el desempeño
es bueno, pero hay momentos en que los actores jóvenes se notan “actuando” lo
que se contrapone con el trabajo de los más experimentados que lo hacen muy
bien, el resultado es que algunas escenas son demasiado largas y pareciera que
no tienen razón de ser.
El gran
momento sucede al término del ensayo cuando Arturo Beristáin habla sobre las interminables
jornadas de los actores en los tiempos del SAI, Sindicato de Actores
Independientes que se formó en 1977 y que llegó a contar en sus filas con más
de mil miembros. Beristáin relata el esfuerzo de aquellos artistas que combinaban sus trabajos en
el teatro con sus labores en oficias que les permitían mantenerse
económicamente (lo que por supuesto aún no ha cambiado), mientras que le
robaban horas al sueño para pasar las noches ensayando, bromeando, peleando,
llorando, amando, en medio las crisis que sólo el teatro provoca y a las
que sólo se sobrevive por la pasión al oficio que es el mejor del mundo.
Fotografía otorgada por Teatro UNAM
El Ensayo terminó temporada esta tarde en el
Foro Sor Juana Inés de La Cruz de la UNAM; por cierto, el recinto junto con el Teatro
Juan Ruiz de Alarcón que están cumpliendo 40 años, como espacios
esenciales para la formación y la reflexión teatral ¡Felicidades!
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