Ver y escuchar con otros ojos y oídos

NACAHUE

RAMÓN Y HORTENSIA 


Ya nos hacía falta un nuevo trabajo de Los Colochos Teatro, sí, es cierto,  aún permanece el sabor rulfiano que dieron a “Macbeth” con la puesta en escena “Mendoza” resultado de la dupla de Juan Carrillo y Antonio Zúñiga, con tan buenos resultados que la obra - estrenada hace cosa de cuatro años- ha realizado varias temporadas y giras, la más reciente en mayo de este año por España y Portugal.

Ahora Carrillo y su equipo lanzan una nueva a puesta Nacahue Ramón y Hortensia relato a partir de Romeo y Julieta de William Shakespeare, producción donde se reconocen las horas de trabajo y de investigación de los creativos, actrices y actores, pero donde se extraña la cercanía.

“Ramón” es Cora y nunca ha tenido nada, “Hortensia” es Huichola y vive la violencia doméstica, para salvarse un día huye de su casa y corre, corre tanto que los pies le sangran; en su camino cruza el río que divide a sus pueblos. Se encuentra de frente con “Ramón” , no hablan la misma lengua, pero sus ojos y sus corazones se encuentran. 




La anécdota se sitúa en el Gran Nayar región habitada por huicholes y coras, cuya cosmovisión considera al cielo y el mar la parte más antigua del universo y los dioses los protectores de la vida.  

En la puesta en escena ambos pueblos están divididos por el río, no son enemigos sólo son diferentes, el error trágico de los personajes es la incapacidad de reconocerse. Invitarnos a ver y escuchar con otros ojos y oídos el punto de arranque del montaje, hablado en lengua Náayeri (cora) y español el espectador se enfrenta a un trabajo que requiere toda su atención para entrar a la convención e imaginar lo que los personajes  cora hablan entre sí, lo que no resulta del todo sencillo. 

Los actores ponen sobre el escenario su energía y sus capacidades, Mario Eduardo D´León, Marianella Villa, Erandeni Durán, Ulises Martínez, Yadira Pérez y Marco Vidal, se entregan; sin embargo, en momentos la propia tesis de la obra les juega en contra, por ejemplo hacia el final, cuando “Ramón” (quien en todo momento se ha expresado en Náayeri), maldice a los dioses en español, la situación por la que el personaje atraviesa en ese momento es clara y no necesitaba ser traducida, no cuando la convención está asumida y los espectadores tenemos cerca de dos horas conociendo a los protagonistas.



En el montaje se exponen algunas tradiciones de los coras y los huicholes (como la ceremonia del enlace matrimonial); lo que da la información básica para entender los deseos de los protagonistas. Sus acciones se desarrollan en un dispositivo escénico diseñado por Auda Caraza, quien con varas y listones establece el territorio y crea espacios tan diferentes como el bosque y el río, de la mano del diseño de iluminación de Libertad Mardel.

Al inicio del texto mencioné que en la obra se extraña la cercanía, me explico: la puesta en escena es un gran riesgo de Los Colochos quienes se dieron a la tarea de investigar y construir, a mi modo de ver el resultado es una postal teatral multicolor con algunos elementos coras y huicholes que aseguran la movilidad de la obra. En nuestra ciudad nos regalan un relato amoroso bien construido, sin duda, el correr de más funciones le dará esa sangre a la que nos acostumbraron Los Colochos para involucrarnos sin dejarnos salida. Hay que seguirle la pista para verla crecer. 

El equipo está integrado por Diseño de dispositivo escénico: Auda Caraza, Diseño de iluminación y vestuario: Libertad Mardel, Asistencia de dirección Martín Becerra; Asistencia de producción Alfredo Monsiváis, Asesoría y Traducción a Lengua Náayeri (Cora) Edisa Altamirano Domínguez; Producción ejecutiva Carolina Jiménez; Producción general Los Colochos Teatro. 

Realizado por Carmen Zavaleta.
19 de agosto de 2018



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